Hasta el 28 de febrero de
2013, Benedicto XVI continuó con sus actividades programadas como papa. Estas
incluyeron audiencias con los mandatarios Otto Pérez Molina, de Guatemala, y Basescus,
de Rumanía. Igualmente, presidió
la misa de Miércoles de ceniza el 13 de
febrero. Entre el 17 y el 23 del
mismo mes participó en un retiro espiritual. El 24 de febrero ofició su última
misa como máximo jerarca de la Iglesia católica, en la plaza de San Pedro ante
200.000 asistentes, y, un día
después, autorizó modificar la ley eclesiástica correspondiente para permitir
que el cónclave comience antes del plazo tradicional, esto era entre 15 y 20
días después de la muerte o renuncia de un papa; tal decreto entraría en vigor
en caso de que todos los cardenales, aptos para participar en el mismo, estén
presentes en Roma para entonces. Finalmente,
el 27 llevó a cabo su última audiencia en la plaza de san pedro, y, al día
siguiente, a las 16:55 horas de Roma, salió del Palacio apostólico Vaticano, acompañado del resonar de las campanas de las iglesias
radicadas en la diócesis de Roma. Posteriormente, se trasladó a vivir a la residencia de verano de los pontífices , localizada en Castel, Gandolfo donde estará por dos meses. En ese sitio, a las 17:30 horas, dio su
último discurso público como pontífice. Luego se cerraron las puertas de la residencia
y en ese momento se dio inicio a lo que llamamos “sede vacante”.
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